Teruel, una tierra forjada por el entramado de varias culturas donde el mudéjar trenza sus filigranas en torres e iglesias, es una zona de Aragón austera, rica en tradiciones y de fuerte personalidad, que ha sabido hacer de la cría del cerdo, uno de los proyectos más ilusionantes de su futuro.
Ubicando sus instalaciones en la población turolense de El Castellar, enclave privilegiado por su altitud y climatología se crean unas instalaciones dedicadas exclusivamente al secado y curado del jamón que más tarde en 1985 se amplían, construyéndose otro secadero en el extrarradio de la capital turolense.